¿SINDROME POSTVACACIONAL?

 Estamos en temporada: hay que hablar del síndrome postvacacional.
Hasta ahora no había prestado mucha atención al ahora llamado síndrome que aparece tras las vacaciones. Alguien me sacó de mi ignorancia al pedirme  hace unos días, en otro medio , que dijera algo sobre él.
Y entonces me informé .
He de decir que en medicina se denomina síndrome a un conjunto de síntomas que no conforman una enfermedad concreta. Una serie de manifestaciones que suelen presentarse juntas en el paciente. Frecuentemente no se sabe sus causas o sus mecanismos.
Reviso pues , algo de lo escrito sobre ello y veo que, siguiendo la lógica de aplicar el concepto médico de síndrome , se  enumeran a continuación los síntomas: dolor de cabeza, cansancio, depresión, decaimiento, dolores musculares, etc.
Me voy poniendo nervioso. Pienso en los médicos de cabecera . Supongo que es principalmente a ellos a quienes se les estará poniendo dolor de cabeza: les han añadido un síndrome más. Han medicalizado una cuestión más. Han simplificado y encasillado una emoción más. Ahora solo falta que aparezca la pastilla que cura, o al menos alivia, el síndrome postvacacional. Y digo alivia porque hoy día nadie se va a creer que algo tan humano y natural como lo que sentimos tras nuestras vacaciones es un síndrome    que se cura con pastillas.
Querido compañero médico:
Si alguien acude a tu consulta con algo que se parezca a eso , trata de entenderlo. Tal vez (si solo expresa síntomas físicos) no puede expresar el dolor de la perdida de ese maravilloso tiempo de vacaciones y /o lo duro de asumir del esfuerzo cotidiano.
Si no puede darse cuenta de la tristeza, ayúdale a encontrarla , aunque solo sea un trocito pequeño de ella. Y por favor : no le des pastillas, ni vitaminas, Eso se lee de dos formas por los usuarios: “¿te das cuenta?, tengo algo”, y/o “me quiere echar con el caramelito”.
Si alguien ha acudido a tu consulta con este “síndrome “ es porque   necesita ser escuchado.
De lo que se ha escrito acerca de las recomendaciones que se suelen   dar ante el “síndrome”,  resalto la que indica olvidarse de la tristeza y la pena. Ante esto yo planteo otra posibilidad :vivir la pena y la tristeza y sacarle partido.
Querido conciudadano:
Si estás viviendo la tristeza (evito la palabra depresión que se asocia a enfermedad), te sentirás mal, evidentemente. Pero yo os sugiero que no te la ocultes o rechaces. Te sugiero que aproveches ese malestar como un estimulo para encontrar su origen. Si entiendes por que te sientes así, eso te aliviará. A eso añadirás el que lo has logrado por ti mismo.
Algunas pistas en ese sentido:
-Podemos tener la tendencia a dividir el año en once meses de sufrimiento en el trabajo y uno de libertad y vacaciones. Eso es como decir que somos tan omnipotentes, que no necesitamos hacer un esfuerzo por trabajar, que el estado natural es el de vacaciones y por tanto, que las lechugas nos las manda Dios desde el cielo, como el famoso maná. Es natural que tengamos que hacer un esfuerzo para vivir. Por lo tanto nos toca aceptar que no somos el pueblo elegido de Dios. Y eso da pena. Y es sano vivir esa pena.
Tal vez hemos vivido en vacaciones esa fantasía de ricos a los que siempre se les tiene dispuesto el maná. O la de ser parte de esas ricas familias que, a principio de siglo, veraneaban durante tres meses en San Sebastián.
-Tal vez habíamos puesto expectativas irreales en ese viaje, en ese lugar fantástico, en ese Shanglilá tropical. Tal vez allí encontramos personas maravillosas que nos quisieron mucho  durante muy poco tiempo, de forma que idealizamos el  lugar y sus gentes.
O por el contrario, fuimos a comprobar que :” como en casa en ninguna parte, porque nuestro chuletón…”, y encontramos que allí pueden ser muy felices.
-Tal vez la continua convivencia con mi pareja, mi familia, en vacaciones, ha evidenciado conflictos que en la rutina cotidiana pasan desapercibidos.
-Tal vez el malestar me enfrenta con un trabajo, en el que debo cambiar cosas, para sentirme mejor.  Tal vez tengo que decir cosas asertivamente en mi entorno, debo dar voz a otros y tolerar escuchar cosas difíciles de digerir, quiero resolver una situación de mobbing….
-Tal vez…..
-Tal vez….
Ahora seguid vosotros.

Fdo.: Gregorio Armañanzas Ros,
psiquiatra y PSICODRAMATISTA.

 

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