DUELO TRANSGENERACIONAL Y OTROS EFECTOS EMOCIONALES TRAS LA GUERRA CIVIL

DUELO TRANSGENERACIONAL Y OTROS EFECTOS EMOCIONALES  TRAS LA GUERRA CIVIL*

Gregorio Armañanzas Ros**

 

Voy a empezar por algunos hechos de mi vida que me hacen estar hoy aquí y ahora hablando de esto.

Mi abuelo materno era inspector de la policía municipal de Estella en julio del 36. Cuando se produjo el golpe de Franco lo secuestraron y lo asesinaron.

Yo nací muchos años más tarde. Conocía la historia de mi abuelo pero la consideraba como algo lejano, ya pasado y sin importancia especial para mi vida. Estaba sumergido en la conspiración de silencio en la que hemos vivido y todavía vivimos acerca de lo que nos pasó en el período 1936 a 1939. Con el tiempo me hice psiquiatra. Tuve que ir a un congreso en Londres en 1998 para escuchar a colegas expertos en el tema, que es lo que pasa con estos traumas como se esconcen, como se heredan, que impacto inconsciente producen en los descendientes.

Podríamos decir que si esa transmisión es inconsciente ¿qué más da? No nos enteramos. El problema es que el duelo no hecho se transmite a los descendientes restándoles alegría de vivir, entre otras cosas. De manera silenciosa, sin enterarnos. Podríamos decir que si es inconsciente no podemos hacer nada. Podemos hacerlo consciente, hablarlo en las familias y disminuir su impacto.

            EL SILENCIO

Podemos hablar de un silencio a nivel social o colectivo y un silencio a nivel familiar y personal. En ambas ha tenido una fuerte influencia la dictadura y el miedo a la persecución política. No obstante, yo voy a hablar de las razones psicológicas del silencio.

                                                                                                                                            

* Conferencia impartida dentro de los IV Encuentros Transfronterizos de Memoria Histórica. Pamplona, Septiembre de 2014.

** Medico-psiquiatra. Ha estudiado personal y profesionalmente la transmisión del trauma de la Guerra Civil y otros traumas violentos en el plano familiar y social a través de las generaciones. Ha publicado y participado en congresos a nivel nacional e internacional. Ha escrito una novela sobre ello: “Fantasmas de nuestra guerra” Editorial Eunate.

Como he comentado, tuve que irme a Londres a un Congreso en 1998, para escuchar acerca de cómo las guerras pueden generar traumas en mis pacientes y clientes. Era psiquiatra desde hacía casi veinte años y de esto no había oído hablar ni una sola vez hasta entonces. Y este silencio, esta laguna en cuanto a explorar las raíces en la guerra civil de los problemas de muchos de nuestros pacientes y clientes ha continuado hasta el presente. He escuchado a psicólogos de fuera de España trabajando aquí como sus clientes les hablan de su historia familiar en la Guerra Civil. El silencio es pues social y también profesional.  Solo en los últimos años se han publicado un par de libros pro profesionales acerca de los aspectos psicológicos del trauma en la guerra civil (anotados al final de este escrito). Tuve que leer la infinidad de trabajos hechos por colegas en  base al holocausto judío, para entender algo de lo que nos estaba pasando.

A nivel familiar y personal el silencio es el mecanismo más eficaz de transmisión del trauma de haber perdido a un familiar, o de haber estado a punto de su asesinato, de haber sido encañonado de niño.

Por una parte, los familiares guardan silencio en un intento de que el trauma no siga haciendo daño a los suyos, a las jóvenes generaciones que traen la vida y el futuro. Por otro lado, como ocurre en todo tipo de víctimas, sienten vergüenza y culpa por el destino que les ha tocado. Puede parecer paradójico pero es así. Lo podemos ver en las víctimas de la violencia de género y su dificultad en compartirlo y pedir ayuda. Eso hace que se silencie. Hoy hay todavía huérfanos de la guerra que no han hablado con sus nietos de estos hechos. Hay muchas historias de asesinatos de la Guerra Civil que han sido descubiertas recientemente por los nietos, por diferentes coincidencias. Se puede suponer que quedan otras. Preguntemos a nuestros mayores acerca de sis vidas en la guerra antes de que se nos vayan. No nos queda mucho tiempo.

Dice Yaacob Naor (un colega judio descendiente de un matrimonio que sobrevivió a los campos de concentración: “los niños sienten el dolor y la vergüenza de los padres”. Los niños sienten que hay algo que no se hablar ni preguntar. Todo de forma inconsciente. Ese espacio negro lo pueden llenar con sus propias fantasías. Son conocidas las pesadillas de estar en un campo de concentración por parte de los descendientes de judíos del holocausto.

Una biznieta de asesinado comenzó a soñar con fusilamientos. Siempre había sentido algo triste en sus cumpleaños. Se enteró que había nacido en el aniversario del día que asesinaron a su abuela.

DUELO CONGELADO

En las condiciones en que fueron asesinados, desaparecidos, muchas personas en la guerra civil, no se pudo hacer un duelo sano. No se puede hacer un ritual social, no se ha visto el cadáver, etc. Se produce lo que llamamos un duelo congelado. Los hijos, viudas, etc, pueden quedar en un duelo perpetuo. Un duelo dura generalmente unos dos años. Estos duelos pueden durar decenios y ser transmitidos a sus descendientes. Los hijos han mamado esos sentimientos.

Puede no vivirse por los huérfanos y hacer que un nieto lo viva. Dice Yaacob Naor: “la víctima desconecta sus emociones y se aísla, el individuo se adormece más o menos, para poder escapar de sentirse abrumado por el horror. Esto perjudica a la sensibilidad y la empatía de los supervivientes, incluyendo a los propios hijos.”

Se anestesian emocionalmente  y eso crea un fuerte efecto emocional en los descendientes. No pueden hacer el duelo. Si pasa a un descendiente podemos hablar de duelo heredado.

Otra razón para la prolongación del duelo es la necesidad y la presión social para mantener ese duelo abierto como testimonio de los crímenes.

CULPA POR SOBREVIVIR

Los que no han muerto pueden sentirse culpables por sobrevivir. Se vive como deslealtad a los muertos. Esto puede ser una de las razones de los suicidios en supervivientes de los campos de concentración.

TIPOS DE RESPUESTAS FAMILIARES

VAmik Wolkan (2000), de origen armenio donde hubo un importante genocidio, nos dice que los descendientes reciben tres tareas:

  • Hacer el duelo
  • Mantener vivo el trauma de los padres
  • Devolver la humillación sufrida o tomar venganza

Danieli (1994) nos habla de cuatro tipos de adaptación de las familias ante este tipo de traumas:

  • Familias luchadoras
  • Familias víctimas
  • Familias anestésicas
  • Familias de los agresores

El silencio está claramente presente en las anestésicas: no ha pasado nada, no se habla nada. Hay que decir que lo mas importante no es hablar de los hechos, lo mas importante es transmitir los sentimientos que les  acompañan: como lo hemos vivido. Podemos saber lo que pasó a nuestra familia pero vivirlo como algo lejano, como en una película, que no nos pasó a nosotros. El hablarlo sin sentimientos puede ser una forma de silencio.

También puede estarlo en las luchadoras: no se habla de la vergüenza, la humillación y el dolor. En las familias víctima puede faltar la vivencia de la rabia y el odio.

Danieli, judío, no habla de los distintos tipos de respuesta que hay en las familias de los agresores de los “cuneteros” como decimos aquí.  Creo que el impacto emocional en los descendientes de agresores es el tema más silenciado, el mayor tabú que tenemos actualmente en España en este tema.

Frecuentemente no han hablado a sus descendientes de los hechos. Sus descendientes, como en el caso del silencio de las víctimas sienten o saben algo inconscientemente. Otros lo pueden haber hablado, cargados de culpa a personas de confianza.

Otros pueden vivirlo como algo lejano ajeno a ellos, argumentar que cumplían órdenes y desde ahí contarlo a los descendientes. Otra reacción es la arrogancia neonazi negando los hechos (como vemos en Alemania con la negación del holocausto nazi). Esta postura puede tener sentimientos de culpa en el fondo.

Rosental y Volter (200) nos dicen que ante la falta de información, en las familias de víctimas se generan fantasías de que son agentes actores. En las familias de agresores se dan fantasías de que son víctimas pasivas.

Tenemos mucho que contar, que preguntar y que descubrir en nosotros mismos acerca del impacto del trauma de la Guerra Civil, en nosotros a nivel personal, social y familiar.

HABLAN LOS DESCENDIENTES DE DOS GUERRAS

  • Nieta de muerto por los fascistas en la Guerra Civil.

“Mi madre es muy agresiva. Es como si por ser víctima tuviera el derecho de vengarse”. “He sido la madre de mi madre huérfana”.” No he tenido hijos biológicos. Me pregunto si es para romper esta tragedia” (Comunicación personal)

  • Nieta de muerto por los fascistas en la Guerra Civil. Hablando de sus tías huérfanas

“A los ganadores les gustaba la idea de que hubiéramos muerto de hambre. Las tías estuvieron deprimidas con motivo de una crisis económica. Una de ellas creó una compañía y disfruta mostrando sus joyas”. En su familia, la pérdida del padre se simbolizó como una pérdida económica. (Comunicación personal)

  • Nieta de fascista en la Guerra Civil

Siempre me he sentido muy culpable de la historia de mi abuelo” (Comunicación personal)

  • Nieta de muerto por los fascistas en la Guerra Civil.

“En mi pueblo muchas huérfanas de muertos en la guerra se han casado con personas de la derecha o que simbolizan a los vencedores”  Uno de los muchos casos de alianzas entre victimas y agresores. Posible síndrome de Estocolmo. (Comunicación personal)

  • Hija de nazi alemán

Repentinamente aparece una denuncia contra su padre. Hasta entonces todo había sido normal. Se sorprende del tiempo que tardó en preguntar: “Hice a mi padre una pregunta que todos lo niños deben hacer a sus padres: ¿qué hiciste en la guerra?” (Sichrovsky, 1988)

  • Hijo de nazi alemán

“Qué bonito hubiera sido una vida sin pasado. A veces pienso que los dos habían muerto ya cuando yo era pequeño”. (Sichrovsky, 1988)

  • Hijo de nazi alemán.

El padre lo niega todo y siente que les hicieron daño a ellos. No piensa en preguntar a su padre que hizo en la guerra ni podría, pues su padre se irrita enormemente cuando se menta el tema. (Sichrovsky, 1988)

  • Hija de nazi alemán

“Nunca dije que mi padre hubiera sido de las SS. Temía el rechazo”.

“Estudié psicología y empecé a trabajar en prisiones. Quería demostrarle que en prisión todos no eran iguales. Que había algo bueno en los más malvados”.

“Nunca hablamos de lo que había hecho”. Me tomó tiempo sacar mi agresividad contra él. Ahora se que él siempre ha sido un nazi. “Lo más removedor e importante es que no sé lo que hizo en la guerra”.

“Mi mayor problema es evitar ser como mis padres.”

“Veía a mis padres como víctimas de su educación y su pasado. En cuanto dejé de verlos como víctimas logré distanciarme de ellos. (Sichrovsky, 1988)

  • Hijo de médico de las SS en Dachau.

Madre y hermana le reprocharon al padre la decisión de no ser médico de las SS. Le culpan de todo desde que murió. “Mi padre murió hace seis años pero ha estado muriendo desde el fin de la guerra”. “Mi hermana defiende a su padre y quiere ser médico”. “Entré en un grupo dedicado a proteger el ser alemán. Intentamos preservar los aspectos positivos del pasado y preparar el futuro, sentirnos orgullosos de ser alemanes”. “Yo le admiraba pero él me ignoraba”.Acepta que mató prisioneros y lo justifica: “accidentalmente le tocó, en el lado equivocado”. (Sichrovsky, 1988)

  • Hijo de nazi alemán.

Siente que tras la Guerra ha pasado a ocupar con su padre el rol de víctima que antes tuvieron los judíos. “Nadie nos toma en serio a nosotros los descendientes de los nazis. Algunas personas incluso piensan que somos como ellos”. (Sichrovsky, 1988)

Goyo Armañanzas Ros

C/ Esquiroz 4 1º B 31007 Pamplona (Navarra)

E-mail: go@gruposyorganizaciones.com

 BIBLIOGRAFIA

“Desenterrar las palabras”. Clara Valverde Gafael. Editorial Icaria-Mas Madera. Barcelona 2014

“Traumas. Niños de la guerra y del exilio” Ana Miñarro y colaboradores. Edita Asociación para la Memoria Histórica del Baix llobregat. Barcelona

“Transmisión intergeneracional del trauma de guerra”. Goyo Armañanzas. Obtenible en: https://gogruposyorganizaciones.com/2013/06/17/transmision-intergeneracional-del-trauma-de-guerra/

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