CRISIS Y CLIMA DE TRABAJO

Psicólogo

CRISIS Y CLIMA DE TRABAJO

Juana trabaja en una gran empresa de servicios. Es trasladada a una unidad que atiende a empresas clientes. La unidad está integrada por diez personas. Trabajan horario extra comiendo juntos y quedándose hasta las siete u ocho de la tarde de forma voluntaria. Estas horas no son remuneradas, ni ellos lo reclaman. Esto se puede leer a primera vista como un plausible ejemplo de motivación, de equipo implicado en la tarea.

Hay que añadir que no rinden todo el tiempo que están.

Juana tiene obligaciones familiares y plantea que no se puede quedar por las tardes. Es rechazada por el equipo y por el jefe que nunca le da una sola explicación acerca de su tarea. Ella siente que esta información es clave para rendir, sin ella se siente vendida y sin forma de realizar una buena tarea que justifique su trabajo.

Hay un compañero que trabaja en buena parte con el equipo que es el más sabe del tema debido a su trayectoria profesional. Es también rechazado y marginado.

A los cinco meses de soportar esta situación, propone quedarse con todos por las tardes pero hasta acabar la tarea, lo cual ella calcula que puede suponer salir solamente un par de horas más tarde si rinden bien. Lo que les está planteando es cambiar el criterio “hasta las 7h”, por el de terminar la tarea: estar por rendir . Esa propuesta no es aceptada por el resto del equipo.

Todo esto se produce en un escenario de una grave crisis en el sector. Algunas empresas del sector están ya en franca crisis. Temen que va a haber despidos.

El jefe la critica a nivel de dirección. La sacan del equipo al año de haber entrado.

ANÁLISIS

  Se ha creado una pseudocohesión de equipo. El director es un director frágil que no admite desafíos a su liderazgo coactivo. El experto es rechazado por que le genera inseguridad y confronta con limitaciones a los miembros del equipo. En periodos de crisis y en equipos inmaduros el admitir las limitaciones, imprescindible para crecer, puede ser muy amenazante.

Ante la amenaza del puesto de trabajo se han unido apoyando al jefe inseguro a cambio de que los proteja y defienda. Juana no puede sumarse a ese pacto por razones personales y es rechazada.

Es un funcionamiento de equipo en el que la tarea queda en segundo lugar. El equipo se está defendiendo de cambios y de la singularización dentro de él: no admiten ni el romper la norma de su horario ni el particular conocimiento de alguien.

Un equipo fácilmente clasificable como muy trabajador y motivado y así es vendido al resto de la organización por su jefe. Pero en realidad es un equipo con comportamientos antitarea y destructor de lo que aporta valor.

La crisis puede crear estos mimetismos.

La crisis y la inseguridad pueden motivar a la implicación. Pero en equipos inmaduros o con un clima de mala cohesión, con comunicación rígida en la empresa o con jefes inseguros, puede llevar a la manipulación y la coacción para que quede bien la foto sacrificando para ello toda la fuerza creativa real de las ideas  y personas nuevas que inducen a cuestionar el como se hacen las cosas hasta ese momento y a buscar nuevas formas.

Es un funcionamiento de equipo con una posible dinámica de pensamiento gregario (groupthink de Janis) en el cual se disuade de discrepar y polemizar a sus miembros. También con un funcionamiento en supuesto básico de Bion. En este tipo de funcionamiento antitarea la función del líder se centra en cuidar a los subordinados y protegerles de que se enfrenten a la incertidumbre de hacer la tarea y vivir las consecuencias de como lo hagan. A cambio los subordinados halagan al líder y lo protegen de confrontarle con sus errores y limitaciones. Equipo y líder se cubren y defienden a costa de que la tarea quede en segundo lugar.

Esta mujer no tuvo un interlocutor en la organización que le creyera. Solo una amiga que además estaba en la dirección le creyó a medias pero no actuó en consecuencia. En la organización se estaba más atento a no remover ni cuestionar a su jefe que en salvar a ese equipo de un clima perjudicial. “No nos vamos a hacer daño”, le dice el cliente al dentista que tiene el torno en su boca mientras le agarra firmemente de los testículos.

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