SOCIODRAMA EN UN EGIPTO CONVULSO

 Introducción

El presente escrito se basa en el Taller: “Sociodrama, dinámica de la organizaciones y liderazgo” que coordiné en El Cairo durante los días 30 de noviembre y 2 de diciembre de 2012.  Fué coorganizado por la EAGP (Egyptian Association of Group Psychotherapy and Group Processes) y a la IAGP (International Association of Group Psychotherapy and Groups Processes)

La situación política en el país en ese momento era muy tensa. Por motivos de seguridad se sacó el lugar de celebración del taller fuera de El Cairo. El lugar que se había designado en un principio, iba a estar cerca de la plaza Tahrir. Dicha plaza fue el centro de la revolución que había acabado con la dictadura de Mubarak. En ese momento Mohamed Morsi el nuevo presidente, de orientación islamista, se había otorgado nuevos poderes. Había un fuerte conflicto político entre islamistas que querían la vuelta de la ley islámica para Egipto y liberales que seguían con su movimiento en la plaza de Tahrir. Durante en tiempo en que se realizaba nuestro taller, las manifestaciones de ambos grupos se anunciaban y era evidente para todos que si se encontraban había muertos.

Una nueva constitución que haría a Egipto un país islamista, estaba a punto de ser aceptada en la Asamblea Nacional para ser votada en 15 días.

 La diferencia entre liberales e islamistas en el aspecto religioso consiste en que los primeros son musulmanes que no quieren la religión como oficial del estado, sino como un asunto privado. Los segundos quieren un estado islámico con una justicia basada en la religión.

La semana posterior a la realización del taller hubo nuevo muertos y dos meses después hubo cuarenta muertos como consecuencia de una sentencia a muerte de un tribunal a 21 responsables de un tumulto en un estadio.

 

El sociodrama

Dentro del taller era adecuado realizar un sociodrama1. Me acudía la idea de representar la situación de Egipto. No obstante, tenía mis dudas pues la situación era muy tensa. Ser un extranjero tiene sus ventajas y sus dificultades. Yo no conocía el idioma árabe y tenía un traductor árabe-español. Hay que decir que para realizar sociodramas de la situación política de un país hay que conocer muy bien la situación. No es difícil que el foráneo no se entere de lo que en realidad está pasando en la escena. Las cuestiones más delicadas de identidad y de simbolismos de las diferentes sensibilidades se manejan en las culturas de forma no verbal y de igual forma puede ocurrir en un sociodrama. Añadamos que los códigos no verbales son diferentes en las diferentes culturas.

Entre las ventajas, está la  distancia emocional de la situación y de la cultura. Todo el mundo en el taller parecía situado en el lado liberal pero eso creaba sus dificultades a la hora de representar las diferentes posiciones.

El taller empezó bien. Me sentí desafiado en mi rol de conductor, de una forma particularmente clara y fuerte. Lo atribuí a las características de la cultura egipcia. Entendí que el grupo estaba haciendo un test antes de confiar. Progresivamente fue cobrando importancia mi impresión de que el memento político estaba muy presente en los participantes y en sus actitudes. En momentos de crisis lo colectivo es más protagonista. Había una batalla por el liderazgo en el país que yo podía sentir reflejada dentro del taller.

Estaba ambivalente acerca de la posibilidad de trabajar una escena del país en esta situación política, en el caso de que el grupo lo planteara. Utilicé un sociograma2 para explorar que quería trabajar el grupo.  Surgieron cinco subgrupos con temas diferentes para ser representados en sociodrama. Estos fueron:

  1. Desconfianza general
  2. Libertad
  3. Los derechos de las mujeres
  4. Intentar hacer llegar una idea a una persona bloqueada para las nuevas ideas.
    1. El sociodrama es una técnica relacionada con el psicodrama. En ella representamos situaciones o problemas sociales. Aquí el protagonista es el colectivo el grupo. En psicodrama el protagonista es una persona.
    2. Sociograma es una representación gráfica de una posición interna del grupo relacionada con una categoría concreta. Se puede explorar con ello las los diferentes intereses del grupo, procedencias, etc.

Un subgrupo que no quería trabajar con ninguno de esos temas.

Pregunté al grupo 5 cuales eran sus temas de interés. Todos estaban relacionados c

Cada subgrupo tenía 4 o 5 personas. Espontáneamente dos grupos se fusionaron en uno. Entendí que todos estábamos en el mismo tema: la situación del país. Decidí trabajar con ello y pedí al grupo elegir roles. El primero fue el del presidente Mohamed Morsi en el cual puse una silla vacía. Poco después un hombre se ofreció para representar el rol junto con la silla. El siguiente rol en surgir fue Egipto representado por una mujer dolorida en el suelo. Oros roles fueron los partidos políticos, el pueblo, la plaza de Tahrir y los niños abandonados en las calles.

Una mujer, en el rol de los niños dirigió una fuerte recriminación a todos, evocando fuertes sentimientos de culpa.

En un momento, una mujer se incorporó al rol de Morsi, con el hombre y la silla. El Morsi representado por el hombre nos trajo a un presidente que intentaba ayudar a la gente, intentado entrar en la escena y viendo rechazado por todas las figuras. Esto le generó sentimientos de impotencia, tristeza y confusión. El Morsi representado por la mujer no entraba en el rol (entrar en el rol: representar el presidente tal y como él se ve a si mismo). Nos ofreció una caricatura del presidente que correspondía a como lo ven los liberales. Esta sutil maniobra puede destruir la esencia del psicodrama o sociodrama. El director tiene que estar muy atento y para este tiempo de intervención. Paré la escena por un momento e interpreté algunas bromas del público como una defensa contra las fuertes emociones. Saqué del rol a la mujer que nunca había estado en él, en realidad.

La tensión evocó mas comentarios desde el público que en el desarrollo de una escena no se aceptan en psicodrama. El ser personas sin experiencia en psicodrama facilitaba el escape de vivir en silencio las emociones evocadas por la escena. Esa es frecuentemente la no fácil tarea de los espectadores en una escena. Algunas intervenciones se hacen en árabe por el plano emocional que lleva el propio idioma y tal vez por neutralizar mi rol. Confronto eso y la escena continua.

El pueblo de la plaza de Tahrir se siente mal porque, tras el sentimiento de unidad contra Mubarak, hay una fuerte división interna.

Se produce un fuerte encuentro entre Morsi y los niños de la calle. La pobreza enfrentándose con los políticos sin interés en ayudar a los pobres abandonados en las calles. Al final Egipto tiene convulsiones y parece agonizar.

En este punto paré la escena y tuve problemas en establecer los límites del tiempo de compartir las vivencias. Tras compartir desde los roles que habían representado, tuve que ayudar a dos personas a salir de su rol para volver a quienes eran. Uno de ellos es el hombre en rol de Morsi. También tuvo dificultades un hombre en dejar de ver a Morsi en el que había hecho ese papel. Dirigí un ejercicio para que vieran al compañero de taller y dejar de ver a Morsi.

Tuve que ser firme en que compartieran emociones evocadas por la representación y no se fueran a los comentarios sociopolíticos. Este compartir emociones unió al grupo. Posteriormente compartimos emociones evocadas en nuestra vida personal. Tuve que recordar la consigna para que se mantuvieran en ella.

Aquí terminó el sociodrama pero no el taller ni otras interacciones fuera de este con personas del grupo.

  1. El sociodrama es una técnica relacionada con el psicodrama. En ella representamos situaciones o problemas sociales. Aquí el protagonista es el colectivo el grupo. En psicodrama el protagonista es una persona.
  2. Sociograma es una representación gráfica de una posición interna del grupo relacionada con una categoría concreta. Se puede explorar con ello las los diferentes intereses del grupo, procedencias, etc.

El taller continúa

Seguimos trabajando con temas y ejercicios relacionados con la cultura y las dinámicas de las organizaciones y el liderazgo. Los paralelismos entre nuestro taller y la sociedad egipcia se hicieron evidentes. Uno de los ejercicios que coordiné el día siguiente iba dirigido a explorar las fronteras de las organizaciones. Los participantes trataban de salir de una organización y de entrar en ella, experimentando las resistencias que pone la organización a la salida o entrada de miembros. También entrar en el rol de ser esas resistencias organizacionales. La organización fue representada por un círculo apretado de personas. Un hombre trató de salir contra esa resistencia. Era un ejercicio de hombres. Había dividido el grupo en hombres y mujeres e hicimos el ejercicio haciendo que solo los hombres entrar en roles.

El ejercicio fue un tanto violento, más que en otras experiencias similares. Recibí algunas quejas por ello. Entendieron que era un ejercicio violento. Yo asumí la responsabilidad por ello.

Reflexionando días después sobre ello, me dí cuenta de que el hombre que trató de salir del círculo había hecho el día anterior el rol de Morsi. Tal vez el grupo continuaba teniéndolo en ese rol. Si fuera sí seguíamos representando la situación del país y la escena era en realidad la de atrapar y neutralizar a un presidente que llevaba al país al islamismo. Una escena hecha por hombres que son quienes hacen las guerras.

      Estas últimas reflexiones me recuerdan lo complejo del sociodrama. Al ser posteriores al taller, no pudieron ser llevadas al grupo.

Charlando en la cena

En la segunda noche del taller tuvimos un encuentro social  con parte de los asistentes al taller y otras personas, entorno a una cena. Escuchando las conversaciones me encontré a mi mismo asociando la situación del país con la situación social durante la Guerra Civil Española. Los islamistas de hoy eran los fascistas y la Iglesia Católica de España entonces. Los liberales de hoy en Egipto eran los republicanos de ayer en España. En silencio me preguntaba si le país podría llegar a una guerra civil. Temí al principio compartir este pensamiento. Las asociaciones de otras personas me indicaron que no era el único que tenía esa fantasía. Un participante contaba la llamada de su hijo, fuera de Egipto, preguntado si estaban en una guerra civil, otros compartían el deseo de dividir el país en dos partes. Entonces compartí mis fantasías. Añadí que mirando la historia a largo plazo, el progreso es imparable. Se paró España en la Guerra Civil pero el tiempo ha hecho ganar las libertades contra las restricciones de los fascistas. No se puede parar la demanda de libertad y responsabilidad de nuestra aldea global, con el vínculo que da Internet.

La Guerra Civil empezó tras una fuerte escisión social y mutuo estereotipo y deshumanización entre las partes.( Probablemente este es un requisito para matar) Comenté esto y pregunté si la mutua estereotipación iba creciendo, me dijeron que sí. La sociedad egipcia es muy jerárquica.

Pasando junto a la cárcel

En el taller pudimos experimentar lo piramidales que son las organizaciones egipcias. Tienen la pirámides y a los faraones en su historia. Por otra parte en España y otros países estamos asintiendo a un aplanamiento de la pirámide organizacional: reducción de la distancia psicológica entre directores y trabajadores, disminución del número de estamentos intermedios, etc. Los reyes como herederos del poder de Dios, están desapareciendo.

Con esto en mi “back ground”,  pasé en coche junto a la cárcel donde Mubarak, sus hijos y otros cargos políticos están encerrados. Entonces me di cuenta de lo duro que debió haber sido la revolución que derrocó a la figura más alta de la jerarquía. Sentí en que consiste  realmente una revolución y lo lentamente que cambia una cultura. Recordé mi rol de líder en el taller y las posibles proyecciones que recibí. En el primer día me sentí bajo un test, disminuyendo mi rol y recibiendo tal vez proyecciones de ver Morsi o Mubarak, En el segundo día creció la confianza y me sentí particularmente idealizado. En esta situación, y tratando de entender las profundas emociones y ventajas de las dos posiciones, recordé un taller que coordine el fin de semana anterior en Madrid: Creatividad versus previsibilidad “el artista y el burócrata”. Esto me ayudó a explorar en mí, mi parte creativa que implica un riesgo e incluso estrés, y mi parte burocrática, rutina sin riesgo o aventura y con un futuro programado (conserva cultural de Moreno) Mi parte islamista y mi parte liberal.

Agradecimientos

 Tengo que agradecer esta experiencia a la EAGP (Egyptian Association of Group Psychotherapy and Group Processes) y a la IAGP (International Association of Group Psychotherapy and Groups Processes) que fueron las entidades coorganizadoras de dicho taller.

goyo IAGP cerca

Goyo Armañanzas Ros. Psiquiatra, psicoterapeuta, psicodramatista, grupoanalista, coach, consultor de organizaciones y escritor. Director de Go Escuela de Psicodrama.

 

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.